El Gobierno de Kast, atascado en sus propios errores, llega a un punto de inflexión
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El Gobierno de José Antonio Kast se acerca a los ocho meses en La Moneda empantanado en una de las peores crisis, si no la peor, de su mandato: la rebaja de penas a 56 pederastas, que contraviene su promesa inicial de mano dura contra la delincuencia y de cuidado de la familia y los niños. La seguidilla de errores autoinfligidos por parte de una Administración que llegó al poder bajo la retórica de que ahora sí se harían bien las cosas, tiene la popularidad del mandatario en picada. Además, con un millón de desempleados, las gasolinas a punto de superar su máximo histórico y un déficit político criticado por la propia derecha tradicional, el pesimismo sobre el futuro está cotizando al alza. La duda de los expertos es si logrará sostener un piso mínimo de aprobación que le permita gobernar o seguirá cayendo y, de alguna forma, hipotecando la posibilidad de gestionar su programa en los largos tres años y cuatro meses que le quedan.