Los preferidos de Maita Apparcel: “La mantequilla con pan, en ese orden, podría ser mi placer culpable.”
Mala para desayunar pero buena para la pizza, dice que si tiene que sacar a comer a amigos extranjeros los llevaría en un tour por la Vega Central, la Vega Chic...
No es tan fácil explicar en qué está hoy la cocinera Maita Apparcel (Osorno, 1995). Por lo mismo, la mejor manera de hacerlo es detallando su carrera que comienza a los 18 años cuando llega desde el sur de Chile a estudiar gastronomía a la Ecole en Santiago. Después vinieron los viajes de trabajo. Pasó por varios restaurantes de Barcelona hasta recalar en Yakumanka, el restaurante de Gastón Acurio en esa ciudad. Luego se fue a Australia, más específicamente a Byron Bay, donde siguió ganando experiencia en distintos restaurantes. De regreso a Chile al poco tiempo se inició la pandemia y el confinamiento, por lo que echó a andar en su departamento de Providencia unas cenas clandestinas que fueron todo un éxito. Tanto así, que se debía reservar un cupo con semanas de anticipación. Tiempo después se integró a Cora Bistró (Monseñor Félix Cabrera 14, Providencia) como sous–chef. Tras esto decidió independizarse y crear Sigue la Corriente, que ella misma define como “un estudio gastronómico desde donde se proponen nuevas narrativas en torno a la comida” y con el que ha desarrollado trabajos con museos, festivales y hasta producciones de moda. De esta forma se ha ido alejando del rubro de los restaurantes para enfocarse en el de la banquetería, pero claro, siempre en un estilo libre y difícil de clasificar. “Siempre dejando que la comida encuentre distintas formas”, como le gusta decir.