Un desquicio poco maternal

Como siempre en Ariana Harwicz, el amor es un motivo de tensión contenida, de violencia; una realidad que causa estragos y nos arroja, indefensos, a las más cru...

Un desquicio poco maternal
Un desquicio poco maternal (Foto: Reproducción)

Una madre se encuentra con sus dos hijos en la sala de un tribunal de familia. Una mesa sobria, sin adornos, rodeada por tres sillas. Más allá de la reunión, sobre la que pesan las denuncias de violencia esgrimidas contra la progenitora, observan la escena una celadora, encargada de que nada se salga de lo presupuestado, y el padre de los niños. Este fuma y mira su teléfono durante los noventa minutos en que la mujer puede encontrarse, una vez al mes, con sus mellizos, en una experiencia radicalmente distinta para cada uno: “Él tiene una hora y media para relajarse, yo una hora y media para ser madre”. Fuera del tribunal, los hijos viven en las cercanías del río Loira con su padre y sus abuelos, quienes intentan cultivar para los niños una rutina apacible y poco disruptiva, lejos de la madre. Por el contrario, la mujer pasa con rapidez de su afán por calzar con las apariencias —lo que le permitiría recuperar a sus hijos— a unos arranques de locura que la hacen tomar una seguidilla de malas decisiones con las que arriesga perderlo todo.

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